Brainspotting

¿Qué es y cómo se usa?

Brainspotting (BSP) es un nuevo enfoque de tratamiento, una forma de trabajo psicoterapéutico, que utiliza el campo visual para localizar posiciones oculares que correlacionan de manera relevante con experiencia neuronal y emocional interna.

Una vez localizadas estas posiciones oculares o Brainspots (puntos cerebrales), pueden llevar – a través del mantenimiento de la fijación ocular – a la resolución de asuntos profundamente almacenados en las áreas no-verbales, no-cognitivas del cerebro.  BSP utiliza tanto la activación enfocada como  la conscienciación plena (mindfulness)  como mecanismos de intervención. El objetivo es conseguir una liberación completa y exhaustiva de la activación guardada en el cerebro y en el cuerpo.

Brainspotting es un método de tratamiento focalizado que funciona identificando,  procesando y liberando las fuentes neuropsicológicas de dolor emocional y corporal, trauma, disociación y una variedad de otros síntomas difíciles. Brainspotting es, simultáneamente una forma de diagnóstico y tratamiento, que cuando se añade sonido bilateral es aún más profundo, directo y poderoso, pero focalizado y  capaz de dar contención al paciente.

Cuando una persona está en contacto con un tema que le preocupa, le molesta, le angustia, etc., le invitamos a que focalice su atención en ese estado de activación o perturbación, que por lo regular se presenta como una respuesta al trauma psicológico, a síntomas emocionales o a síntomas somáticos.

En ese estado de activación o perturbación le invitamos a seguir con la mirada un puntero. Vamos a buscar actos reflejos u otras cosas que la persona haga y entonces el terapeuta va a parar el puntero en ese punto y, manteniendo la mirada en ese punto, le vamos a pedir a la persona que a partir de ese momento observe su experiencia interna, observe lo que te está pasando en su interior de modo que la persona pase a un estado de “activación focalizada”. Es un proceso de prestar atención a la conciencia, a lo que la persona observa en sí cuando esta activado .

Entonces la persona se va a dar cuenta de lo que viene a su conciencia y va a seguir observando lo que viene después y después y después, tal y como ocurre secuencialmente. Esto incluye los afectos, los recuerdos, las ideas o pensamientos y especialmente las sensaciones corporales.

Basta con observar ese proceso sin críticas, sin poner expectativas, sin intentar entenderlo, basta con observarlo, con curiosidad, sin intentar guiarlo ni retenerlo ni empujarlo. La persona sigue a su conciencia donde quiera que vaya. Esta autoobservación con “consciencia plena (mindfulness) enfocada” es lo que solemos llamar “procesar” o mejor “reprocesar” la experiencia dolorosa, traumática, emocionalmente activa o físicamente perturbadora. Es paralela a la meditación pero se realiza en un estado de activación focalizada y con el acompañamiento y sintonía del terapeuta. Es de hecho una sintonía dual relacional y neurofisiológica.

De forma periódica le vamos a preguntar a la persona qué le está pasando o qué experimenta pero la mayoría de las veces la persona simplemente observa lo que está pasando dentro de ella.

Mucho de lo que va a observar es una experiencia corporal, diferentes cosas que va a sentir en su cuerpo y que quizá se desplacen de un sitio a otro, pero siempre hay un principio y un final del proceso, de este procesamiento.

Este procedimiento se repetirá hasta que el punto cerebral este completamente procesado, entonces se podrá pasar a otros asuntos o contenidos traumáticos o dolorosos.

El objetivo último, ya sea en una sesión, diez o veinte, es llegar al punto en que, cuando vayamos a la activación original, no quede nada de esa activación o perturbación, que su nivel de activación sea un 0, de manera que el proceso continúa hasta que el cliente llega a ese estado de resolución.

Hay otras formas de encontrar esa posición que también podremos usar. Por ejemplo la persona puede guiar al terapeuta en la localización de las posiciones oculares relevantes que resuenan con su sensación sentida interiormente, donde experimenta la máxima activación. La persona puede decir “justo en ese punto” o “mueve el puntero un poco más hacia arriba a la derecha”.

Brainspotting puede ser un instrumento efectivo y eficiente de tratamiento para:

  • Trauma físico y emocional
  • Recuperación del trauma de heridas y accidentes
  • Traumas resultantes de intervenciones y tratamiento médicos.
  • Enfermedades médicas relacionadas con estrés y el trauma
  • Problemas de desempeño, incluyendo disfunción sexual
  • Fibromialgia y otros trastornos de  dolor crónico.
  • Adicciones (en especial deseos obsesivos))
  • TDA y TDAH
  • Problemas preceptivos
  • Tartamudeo
  • Síndrome de Fatiga Crónica
  • Fobias
  • Asma
  • Preparación y recuperación de intervenciones quirúrgicas.
  • Traumas de guerra y catástrofes naturales.
  • Problemas de ira y enojo
  • Pánico y ansiedad
  • Manejo de enfermedades médicas mayores